MANOS, PIEDRA, CUCHILLO.

En Utset hacemos algo más que afilar cuchillos. Los restauramos con mimo y les devolvemos íntegramente su capacidad de corte original. Se trata de un minucioso proceso que parte de un diagnóstico y sigue en el área de “quirófano” equipada con maquinaria de vanguardia o en nuestra “cocina artesana” donde afilamos a mano y realizamos el revelado de Damasco.

Nuestro afilado es reconocido por ser al máximo de respetuoso con la estructura inicial de la pieza. Se trata de que recupere el corte sin que pierda su esencia. Cada cuchillo requiere un afilado concreto según su forma, su peso y el uso al que está destinado. Para darle exactamente lo que nos pide, conocemos en profundidad todas las técnicas de afilado y estamos en contacto con los mejores maestros afiladores del mundo.

Afilar es un momento de contemplación, casi místico, reconfortante. Un ejercicio de memoria que nos lleva a recordar cómo se comportó el cuchillo la última vez que lo afilamos. Manos, piedra y acero se unen para corregirlo y dejarlo perfecto para cortar de nuevo.